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Medicina natural

Intoxicación con estramonio

30/08/2011

Estramonio, un peligroso alucinógeno

El Mundo, 22 de agosto 2011

  • Esta sustancia de origen vegetal contiene potentes principios activos
  • Su consumo puede provocar graves daños en el sistema cardiovascular

Utilizado ya en la antigua Roma por las bacantes, las adoradoras del dios del vino, sus efectos aparecen también citados en numerosos documentos de brujería y chamanismo desde la Edad Media.

Su relación con el ocultismo se debe, sin duda, a que contiene una gran cantidad de alcaloides como la atropina, escopolamina e hiocinamina, que provocan en quien lo consume delirios, agitación y distorsiones en la percepción de la realidad, entre otros síntomas.

Estramonio| Pablo Galán | Proyecto Anthos

Estramonio| Pablo Galán | Proyecto Anthos

Aunque no es frecuente, en los últimos tiempos los servicios de urgencias han documentado algunos casos entre jóvenes que lo emplean como sustancia estupefaciente, como parece haber sido el caso de los dos jóvenes fallecidos el pasado fin de semana en Madrid.

"Es una sustancia peligrosa", advierte Ana Ferrer, jefa de la Unidad de Toxicología clínica del Hospital Clínico de Zaragoza. "Tiene una importante acción sobre el sistema cardiovascular y puede llegar a provocar un ataque al corazón", explica esta especialista.

Algunos de los principios activos contenidos en el estramonio se emplean habitualmente en medicina, pero "sin control de la dosis", sus efectos pueden ser altamente dañinos, continúa Ferrer, quien aclara que la toxicidad de la planta es alta tanto si se consume de forma oral –a través de infusiones- o fumada.

Por otro lado, la mezcla de esta sustancia con otros estupefacientes o con alcohol puede provocar un cóctel explosivo. "Habría que conocer las dosis consumidas, pero sin duda, la asociación de distintas sustancias que actúan sobre el sistema nervioso y cardiovascular aumenta la peligrosidad", subraya.

La 'Datura stramonium', el nombre científico de la planta, es muy común en toda la Península Ibérica y pertenece a la familia de las solanáceas. Sus hojas son de color verde intenso y presenta flores blancas.

 

Mas información en Medline Plus Estramonio


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Salud y medicamentos

Las investigaciones sobre el sueño muestran estrategias eficaces para limitar el 'jet lag'

08/08/2011

Hacia el oeste: Es aconsejable recibir luz solar o luz artificial intensa por la tarde tras llegar a destino | Hacia el este: Exponerse a la luz por la mañana y evitarla por la tarde ayuda a reprogramar el cerebro | Conviene resistir la tentación de irse a dormir a mediodía después del viaje | Somníferos: y melatonina: De Lecea los desaconseja a menos que se tomen con asesoramiento médico

La Vanguardia Salud | 07/08/2011 - 00:00h

El día antes de venir de vacaciones desde California a Catalunya, el neurobiólogo Lluís de Lecea no tomó ni una taza de café y se fue a dormir una hora antes de lo habitual. El día del vuelo tampoco tomó café y practicó suficiente actividad física para llegar cansado a la hora de subir al avión. Durmió lo que pudo durante el vuelo. Al aterrizar en Barcelona, aunque lo que más le apetecía era meterse en la cama, porque en su cerebro era aún medianoche, se obligó a mantenerse despierto. Pasó varias horas al aire libre, exponiéndose a la luz del sol, y aguantó hasta la noche con cafeína.
"El primer día estoy agotado, pero a partir del segundo ya funciono bien", explica De Lecea. "En cambio, si me hubiera ido a dormir después de aterrizar, me hubiera despertado a media tarde, al llegar la noche no hubiera tenido sueño, al día siguiente hubiera estado cansado otra vez y habría tardado varios días en adaptarme".

De Lecea es especialista en investigaciones del sueño en la Universidad de Stanford (EE.UU.) y se aplica a sí mismo lo que ha aprendido en sus estudios. De todas las medidas para contrarrestar los efectos del jet lag, explica, la más importante es la exposición a la luz diurna.

El jet lag es más que la dificultad para conciliar el sueño por la noche y el cansancio durante el día tras un vuelo que cruza varias franjas horarias. Es un desajuste horario que afecta a todo el organismo, desde la temperatura corporal (que en condiciones normales sigue un ciclo de 24 horas, con un máximo por la tarde y un mínimo de madrugada), hasta la tensión arterial (que aumenta a primera hora de la mañana y es máxima por la tarde), la coordinación y los reflejos (óptimos a primera hora de la tarde) o el tránsito intestinal (como habrá comprobado cualquiera que haya sufrido un buen jet lag).

De ahí que los síntomas no se reduzcan al insomnio y al cansancio, sino que también puedan incluir alteraciones del estado de ánimo, un bajo rendimiento intelectual, una baja forma física y una incapacidad de estar en plenas condiciones en una reunión de trabajo o de disfrutar al máximo de unas vacaciones.

Hay grandes diferencias de unas personas a otras en la capacidad de adaptación al jet lag. Y una misma persona puede experimentar el jet lag de maneras muy diferentes de un viaje a otro. Como norma general, cuanto mayor es la edad de una persona, más le cuesta adaptarse. Se puede experimentar jet lag a partir de tres horas de desfase horario pero, cuantas más franjas horarias se cruzan, mayores son los efectos y más días se tarda en sincronizar el reloj interno del organismo con la hora del lugar de destino. Y los vuelos que van hacia el oeste (por ejemplo, de España a Estados Unidos) son más soportables que los van hacia el este.

Las estrategias para contrarrestar el jet lag varían según la dirección del vuelo, advierte De Lecea. El arsenal de trucos es el mismo: luz diurna, cafeína y actividad física. Pero hay que aplicarlos de manera distinta.
Cuando se vuela de Europa hacia América, la sensación que experimenta el viajero es que el día se hace largo. Por ejemplo, cuando aterriza en Nueva York a las dos del mediodía tras nueve horas de vuelo, en su cerebro son ya las ocho de la tarde. Para adaptarse a esta situación, basta con alargar el día para engañar al cerebro.

La mejor estrategia para conseguirlo es exponerse a la luz solar a lo largo (u otra luz intensa) de la primera tarde en Nueva York para que el cerebro desista de creer que ya es de noche. También es aconsejable acostarse tarde uno o dos días antes del vuelo para empezar a acostumbrar el organismo al horario del lugar de destino. Retrasar una o dos horas el horario de las comidas la víspera del vuelo puede ser una ayuda adicional. Y, "en lugar de llegar cansado al avión, cuando se vuela hacia el oeste es mejor llegar descansado para aguantar un día largo", explica De Lecea. De este modo, se podrá ir a dormir cuando ya se haya hecho de noche en la primera noche en América y levantarse fresco al día siguiente.

Cuando se vuela de América hacia Europa, en cambio, la sensación que experimenta el viajero es que le han hurtado una noche. Cuando aterriza en Barcelona a las ocho de la mañana procedente de Nueva York, en su cerebro son aún las dos de la madrugada. En este caso ya no basta con engañar al cerebro alargando el día, hay que convencerle de que ha empezado un día nuevo.

Para conseguirlo, conviene exponerse a la luz diurna a lo largo de la mañana para convencer al cerebro de que ya es de día (y no por la tarde, como cuando se vuela hacia el oeste). También ayuda haberse acostado pronto en los días anteriores al vuelo, como hizo De Lecea al venir de California (y no tarde, como al volar hacia el oeste). Es aconsejable procurar dormir en el avión. Tomar alguna bebida con cafeína a lo largo del día para llegar entero a la noche siguiente. Evitar la tentación de ir a dormir durante el día (aunque una breve siesta de unos veinte minutos sí puede resultar reparadora). Y a algunas personas también les resulta útil hacer actividad física después de llegar a destino para mantenerse despejadas, informa Lluís De Lecea.
"La luz solar es el instrumento natural más eficaz para regular el ciclo de sueño y vigilia", destaca la Clínica Mayo de EE.UU. en un documento monográfico dedicado el jet lag. La razón está en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo (NSH), que es el reloj que fija el horario de todo el organismo. El NSH es una pequeña joya de la biología: un grupo de 10.000 células situadas en la base del cerebro, que no ocupa más de medio milímetro cúbico y que gobierna los ritmos del cuerpo humano. Está conectado a la retina por un grupo de neuronas que le informan de cuánta luz hay en el exterior. Gracias a estas neuronas, el reloj interno del cerebro sabe cuándo es de día y cuándo es de noche y decide cuándo hay que subir o bajar la temperatura corporal, cuándo hay que segregar hormonas (como la testosterona, que tiene un pico a primera hora de mañana) y cuándo hay que dormir.

Es para reprogramar el núcleo supraquiasmático que, cuando se vuela de Europa a América, conviene exponerse a la luz por la tarde y evitarla por la mañana. Y que, cuando se vuelve de América a Europa, conviene hacer lo contrario: exponerse a luz por la mañana y evitarla por la tarde.

En Estados Unidos se ha popularizado también el uso de la melatonina para mitigar los efectos del jet lag. Se trata de una hormona que el cuerpo humano segrega de forma natural y a la que se atribuye la capacidad de regular el sueño. La Academia Americana de Medicina del Sueño la reconoce como tratamiento eficaz del jet lag, pero "yo no la recomiendo". advierte De Lecea. "Es eficaz si se sabe utilizar bien, pero no creo que sea prudente tomarla sin asesoramiento médico".

Por esta misma razón, De Lecea es contrario al uso de somníferos en casos de jet lag. Puede haber casos concretos de viajeros frecuentes con desajustes horarios graves que se beneficien de un somnífero tomado conociendo sus beneficios y sus riesgos, admite. Pero "para el viajero ocasional, no soy partidario de tratar el jet lag con medicación", declara De Lecea. "Me parece mejor aprender cómo funciona nuestro cuerpo y aplicar tratamientos naturales eficaces basados en la exposición a la luz y en adaptar nuestro reloj interno al horario del lugar de destino".

Lo que agravia el 'jet lag'

  • DIFERENCIA HORARIA
    El desajuste que sufre el reloj interno del cuerpo humano después de un vuelo intercontinental es aproximadamente proporcional al número de franjas horarias que se han cruzado.

    DIRECCIÓN DEL VUELO
    A la mayoría de personas les cuesta más adaptarse al viajar hacia el este que hacia el oeste. El fenómeno es más acusado en las personas activas por la noche que en las que son activas por la mañana.

    EDAD
    Hay grandes diferencias de unas personas a otras en la capacidad de adaptarse al desajuste horario del jet lag. Pero, como norma general, la capacidad de adaptación tiende a disminuir con la edad.

    VUELO SIN DORMIR
    Poder dormir unas horas en un vuelo hacia el este, o hacer una siesta en un vuelo hacia el oeste, ayudan a mitigar el jet lag. Esto explica que el jet lag sea más acusado cuando se vuela en clase turista.

    FALTA DE LUZ AL LLEGAR
    Las personas que deben asistir a reuniones de trabajo con luz artificial tras un vuelo largo tardan más en recuperarse del jet lag que las que pueden exponerse a la luz diurna. 

    EL FACTOR AVIÓN
    Fatiga aérea: Cualquier vuelo de larga duración, incluso sin cruzar más de tres franjas horarias, causa un cansancio que se añade al jet leg. La fatiga aérea se debe a la baja presión y a la baja humedad del interior de la cabina del avión, así como a la falta de movilidad de los pasajeros. Los síntomas de la fatiga desaparecen en un día o dos con una dieta y un descanso adecuados.

 


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