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Ibáñez Farmacia

La farmacia que viene

01/02/2007

La farmacia que viene

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La farmacia Ibáñez fue la segunda en España en automatizar la recepción, gestión y dispensación de medicamentos usando un robot de farmacia. Fue hace tres años y la inversión ascendió a 180.000 euros. "Con el robot hemos reducido costes y mejorado el servicio al cliente: el tiempo que antes pasábamos buscando un medicamento, ahora lo empleamos hablando con el paciente", afirma José Ibáñez, titular de la farmacia. En ella trabajan 14 personas y su facturación supera los 100.000 euros mensuales, el doble que la media en el sector.

En el robot, compuesto por decenas de estanterías de cristal y un brazo mecánico, almacenan 13.000 medicamentos que suponen el 80% de las ventas diarias. Al escribir el nombre del producto en uno de los ordenadores, éste transmite al sistema la orden de buscarlo. Mientras el farmacéutico sigue hablando con el cliente, el brazo mecánico identifica la estantería donde se encuentra y lo aspira a través de un sistema de vacío. Una cinta transportadora lo deposita a medio metro del farmacéutico. Todo ocurre en cuestión de segundos. "Antes tardábamos cinco minutos en atender a cada cliente, ahora lo hacemos en apenas uno. Ganas en rapidez, atención y además reduces costes de personal".

La utilización de robots se ha extendido entre los fabricantes y distribuidores de medicamentos, pero menos del 1% de las farmacias han apostado por esta tecnología. Con ella se pueden reducir a cero los errores humanos en la dispensación de medicamentos: "hemos pasado de tener entre 12 y 15 errores al año a no tener ninguno". Además, es posible automatizar el control de caducidades, programando el sistema para que retire los medicamentos cercanos a la fecha de caducidad. A finales de año, José Ibáñez invertirá más de 240.000 euros en renovar el robot. Con el nuevo modelo podrá automatizar todo el proceso. El brazo mecánico recogerá los medicamentos a la recepción del pedido, los escaneará, medirá y colocará directamente en las estanterías. Todo sin intervención humana.

El grado de informatización no termina en el robot. Los empleados utilizan además un software que permite segmentar su base de datos de 2.500 clientes. Con el programa, desarrollado por Consoft, pueden identificar los clientes más rentables, realizar campañas de fidelización y diseñar promociones y ofertas personalizadas.

El próximo reto en el que ya trabaja José Ibáñez es la puesta a punto de una página junto con otras farmacias interesadas. La utilizarán para ofrecer información y servicios en lugar de vender productos. Sobre la receta electrónica, ni sombra de duda: "será muy sencillo, se integrará directamente con el robot electrónico". Y remata: "Sin la inversión tecnológica que hemos hecho, estaríamos como 20 años atrás".

 


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